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A mi mujer

lunes, 31 de enero del 2011 a las 23:57
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A mi mujer


 

   Muñeca desde la infancia,

que como flor en primavera,

enamoras con tu fragancia,

pues eres hermosa y altanera.

 

   Primer eslabón de una cadena irrompible,

que habla con el corazón,

y ama hasta lo imposible.

 

   A mi lado yo te quiero,

y si no es en tu presencia,

no disfruto de lo bello,

ni concibo mi existencia.

 

   Deseo compartir contigo,

alegrías que el tiempo me brinde,

que los días sean largos,

y de hermosos colores DIOS los pinte.

 

 

 

   Eres de lágrima fácil

de fácil sonrisa eres

te haces de bien querer

y no te importa perder

cuando das tu amistad generosa.

 

   Atrevida y decidida

en todo lo que te propones

demuestras tu calidad

sin atender más razones.

 

   Para mí eres hermosa y frágil,

bella por designio de Dios.

Que te conserves bien muchos años

para vivir nuestro amor.

 José Ramón RÓDENAS

Cuando Bogart llame a tu puerta

viernes, 14 de enero del 2011 a las 21:25
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Cuando Bogart llame a tu puerta 

Jorge Zarco Rodríguez

 

Se llamaba Groucho, porque se dice que su madre reía a carcajada batiente mientras veia “El hotel de los

lios” de los hermanos Marx en primera sesión. Afirmaba haber sentido la primera patada cuando Groucho

Marx arqueando las cejas, soltaba a la damisela de turno: - No recuerdo haber sido invitado a esta fiesta ,

claro que yo nunca pertenecería a un club que tuviese a alguien como yo entre sus mienbros. - ¡BUM!;

primera patada... - Le pondré Groucho. - Claro que Groucho no fue precisamente un niño gracioso y

carismático. Siempre necesitó gafas de culo de vaso, era enfermizamente tímido, de complexión delgada

y casi enclente, Groucho desarrolló múltiples alergias: Alergias a las risas escandalosas y los ambientes sobrecargados. Alergia a la violencia y la estupidez viril. Alergia al alcohol , a las drogas y al sexo por

sorpresa. Alergia a toda clase de bichos raros, entre otras muchas. Pelo rojizo oscuro a lo zanahoria

pasada , ojos negros y mirada de pringado que pasa de todo. Andares de pinguino con tendencia a pegar

botes ante el sonido de un claxon y sobre 1´75 de estatura. Vestía con jersey de color oscuro y pantalones

caqui. Vivía en San Marcelino, con vistas al cementerio: - Una vista maravillosa , muy estimulante por las

mañanas - decía con su habitual cinismo. Y sus colegas le llamaban Woody para irritarle: - Pero si no soy

judío ni voy al diban del psiquiatra. - ¡Pero eres Woody Allen tío, clavadito!. - Le decían todos, y Woody

... digo Groucho, tenía a cambio una depresión  de caballo. Pero era evidentemente un cinéfilo y adoraba

el Hollywood clásico de los años treinta , cuarenta y cincuenta y acostumbraba a comprar todo el material

que se la ponía a tiro. - Un día desbordaré mi habitación y provocaré un derrumbamiento - se dijo antes de encaminarse a la librería.

                                                                                  1

 

Tocala otra vez Sam. - Pronunció Groucho de forma casi instintiva ante una fotografía de “El halcón

Maltes” de John Huston , en la que Humphrey Bogart encañonaba con firmeza a Peter Lorre. Aquello le

tocaba el fondodel alma de forma directa. Esa mágia y amor que solo despiertan los verdaderos clásicos.

Groucho miraba la portada del libro cuando sufrió una alucinación: Groucho Marx apareció a su lado con

su inconfundible smoking de pinguino y su habano, arqueando las cejas y las piernas con sus andares de

pato. - Buenos días muchacho, ¿no creo haberle invitado a mi fiesta? - Groucho tragó saliva e intentó

controlar la situación. - Buenas señor Marx , esto... me llamo Groucho. - ¿Groucho?, ¡le denunciaré a la convención de Ginebra por haberme robado el nombre y le pondré una multa por carecer de sentido del

humor ! - acto seguido el fantasma desapareció y Groucho se encontró de nuevo a solas frente a Bogart.

- ¿Desea algo el señorito?. - Groucho se sobresaltó y miró a su derecha ; una dependienta cabizbaja y algo cheposa le miraba con una evidente mezcla de curiosidad e irritación. - ¡Sí , sí ... el libro de Bogart

“muñeca”. - La dependienta empezó a reirse revelando un correcto dental que la daba una apariencia entre esperpentica y terrorifica , para callarse a los pocos segundos. - Usted perdone. - Groucho se fijó en su

apariencia : ojos verde oliva y pelo rubio de bote, estatura sobre 1`65, complexión delgada y menudita.

Pasaría por adolescente si no fuera por una voz aflautada que le recordó a Gracita Morales. - El libro está

de oferta ¿sabe?, descatalogado. - Me alegro por ello, ¿saldrá barato?- entonces la dependienta se puso

seria. - En absoluto, espieza de coleccionista , le saldrá por un “huevo del ojo” - Groucho se asustó.

- ¡ No me diga cuanto, ¿1000 euros? !. - No señor, no, los precios se van de madre, pero no a esos

extremos - Groucho respiró aliviado. - Cuanto... - Cincuenta euros. - Aquello le sintió como una picadura

de avispa. - Un poco caro, ¿no le parece?. - Son los precios del mercado común , a mí no me eche la

culpa - Groucho esperaba de un momento a otro que José Luis Lopez Vazquez apareciese por ahí

reprimiendola. - Gracita , gracita no tutees con los clientes. - Entonces una mirada perdida le reveló el

PIN de su identidad : “Graciela Campoamor”. Groucho empezó a asustarse con las coincidencias, pero

decidió comprar el libro. - Envuelvamelo - la dependienta Graciela dio un pequeño bote. - ¡Huy que bien !.

- Groucho pensaba para sus adentros : - ¡Es la mujer más terrorifica que he visto en manzanas a la

casi se le salió el corazon por la boca , había soñado en su fantasía con ese encuentro desde hacía ya

demasiados años, pero su deseo cumplido le producía cualquier cosa menos satisfación. - ¡ Pero... pero

esto es imposible, Bogart está...  ¿muerto?. - Reza tus oraciones gusano, vengo a por tí - . Dijo el duro

de Humphrey con la voz seca que caracterizaba su doblaje español , mucho mejor aceptado por los

aficionados que la voz de pato Donald con reuma que se gastaba en el original. - Pero... “Boggie”, si

llevas más de medio siglo muerto. - Nadie a lo largo de todo Chicago puede decir con claridad que ha

visto mi cadaver chico, porque soy duro de pelar y nadie acaba conmigo facilmente... no diran lo mismo

de tí cuando te encuentren echado baca arriba entre una gran mancha de color carmesí chico. A todos

nos llega la hora que mudarse al otro barrio, pero a tí te llegó con adelanto, y no veas como lo siento - .

Estába interpretando a su personaje de “Al rojo vivo”, y la sombra de los clásicos se cernía sobre el

pobre Groucho en un implacable destino fatalista. - No... no me puedo creer que estes aquí , solo eres

un sueño, una pesadilla provocada por mi imaginación calenturienta. Yo... de algun modo he dado

forma a lo que representas o representabas, solo eres una ensoñación provocada por mi excesivo

entusiasmo. Me quedé frito con el libro y ahora sueño contigo. Bogart sonrió cruelmente mostrando

una dentadura corroida por el exceso de nicotina , pero capaz de abrir nueces sin sufrir daño alguno.

- Note sulfures muchacho, te aseguro que quizá no sueñes conmigo, pero que en breves minutos vas

a iniciar la siesta más larga del mundo. Y no va a ser con una dosis masiva de cloroformo, sino de

plomo- . Su gesto recuperó agresividad y sacó su mano derecha del bolsillo de la gabardina donde la

había tenido todo ese tiempo, agarrando una pistola automática “Smith and Weeson” de ocho

milímetros y apuntandole. Groucho notó como el ambiente de la habitación y el mismo adquirían un

progresivo tono gris que acabó en un perfecto blanco y negro de la época. - ¡Estoy soñando, esto no

me puede estar sucediendo! - . Bogart abrió fuego y Groucho sintió dos objetos ardiendo que

penetraban en su pecho. Sobresaltado, se llevó la mano al impacto y palpó dos manchas rojas que se

extendían por su camisa. Tocó la sangre y la notó caliente y húmeda... y aun así no se lo creia. - Esto...

no me... puede... estar... sucediendo... - Todo sucede chico, hasta en las mejores familias -. Volvió a

disparar y Groucho notó otros dos impactos entre pecho y espalda que le hicieron caer sobre la

alfombra. Su mano derecha , que sostenía el libro, se abrió al chocar con el suelo, soltando el volumen.

Bogart se adelantó y le miró directamente a los ojos ; por primera vez desde su aparición vio Groucho

una sombra de lastima y leve tristeza en el rostro del idolo de toda su vida. - Lo siento chico, no es

culpa mía , solo es un encargo. Acto seguido dio media vuelta y salió por la puerta alejandose de su

punto de vista y cerrando la puerta tras de sí. Entonces Groucho se entregó sin resisyencia , cerrando

los ojos y se dispuso a comenzar ese “sueño eterno” que Lauren Bacall había mencionado en una

famosa secuencia frente a un Bogart con smoking blanco y una rosa en el costado. redonda ! - el libro fue envuelto y pagado. La dependienta Graciela le soltó un “Grácias por su visita” ,

que a Groucho le sonó como : - “Llameme un día de estos, no se arrepentirá”. - Lo que aceleró su huida.

Ya en el ascensor del centro comercial , un crio señaló su bragueta gritando: - ¡Mira mamá , se le ha

puesto dura ! - Groucho miró hacia abajo y al comprobar su erección exclamó: - ¡Algo he tomado hoy que

me ha sentado mal !.

 

                                                                                  2

Tomó el libro entre sus brazos mientras el ascensor de su casa se elevaba hasta el quinto piso y sonrió

tranquilo para sus adentros... - ¡ Lo conseguí , el libro definitivo sobre Bogart, todas sus películas, todos

sus chismes y sotilleos, todos... - el ascensor se detuvo - ... sus asesinatos implacables, su cazadora gris y

su sombrero de fieltro, rodeado de una implacable niebla en constante penumbra ... - atravesó el portal de

su casa y cerró la puerta tras de sí. - Con ese rictus mortal en los labios, anunciando la muerte del ...

enemigo - acto seguido abrió la puerta de su casa y se coló dentro sin dejar de mirar la portada. - Hogar,

dulce hogar - dijo relajado tras la enojosa situación de la dependienta. Dejó el libro en la mesa y se dirigió

al espejo, frunció el ceño, se quitó las gafas y señalando a la cristalina superficie con el dedo se puso a

imitar el acento de Bogart. - ¡No te preocupes muchacho que esa muñeca no tiene donde caerse muerta -

se dijo a sí mismo - no entienden nada mejor que una bofetada a tiempo o una bala , lo importante es

imponerse muchacho, que sepan quien es el que manda y es así de simple, no hay ningún secreto - Se vio

citando a sí mismo. Pero no tardó en prestar toda su atención en un cartel de la pared ; una película de

Woody Allen : “Sueños de un seductor”. Groucho se veía reflejado en el entrañable y patético eterno

personaje del cineasta neoyorkino, volvió su mirada a la pared y cambió sus gafas por unas de broma de

sesenta centimos, con nariz aguileña y mostacho e imitó su nuevo papel : -¿Sabes muñeca?, acabo de

comprar una bombilla roja para darle un tono masoquista a nuestras relaciones, y de paso podremos

revelar fotos -. Se quitó las gafas de mostacho y las arrojó a un rincón irritado. - ¡Es inutil no podré

conseguirlo, es solo una fantasía , algo absurdo - se echó desesperado en el sofá , casi sollozando - nadie

sera Bogart, está muerto y por mucho que te esfuerces no va a resucitar ! - . Pasado un rato de lastimera

autocompasión , abrió el libro y empezó a leer tanto el texto como las múltiples fotos que lo poblaban.

Y así pasaron las horas sucesivas, mientras en el C.D. sonaba un tema de Jazz de Elmer Bernstein. El

angustioso recuerdo de la dependienta Gracita , digo Graciela , se le fue borrando para dar paso a un

sentimiento de calor y relax. Y siguio leyendo sin ser consciente de las horas transcurridas, y sin comerlo

ni beberlo se encontró a las tantas de la madrugada con el libro entre las manos y la última página entre

sus dedos. Antes de que la palabra THE END asomara en el horizonte de los sueños en celuloide y los

sindromes de “Rebeca”.

 

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Alguien empezó a aporrear la puerta con insistencia. Una y otra vez con pesados y secos golpes, própios

de una mano que impone ferrea autoridad. Bogart se desperezó sobresaltado pensando que tal vez sería

la policia que venía a darle el aviso de la muerte de un pariente cercano o algo parecido. También podría

ser la pesada mano de su neurotica tía Enriqueta a la súplica de unos días de estancia gratuita tras huir de

su pegajosa madre en Zaragoza. O quizá Eugenio el conserje a la imperiosa busqueda de papel de fumar

con el que ventilarse su plantación de cañamo. O tal vez un terrorista a la busqueda de un rehen ...

Finalmente se levantó del sofá ante la insistencia de los golpes, alargó la mano y abrió la puerta ... Y ahí

estába Bogart. Con su sombrero de fieltro contaminado de gris ceniza , su mirada de hielo capaz por sí

sola de intimidar al más barriobajero de los matones. Su pitillo gastado entre los secos labios con un

rastro de ceniza quemada cayendole por su imponente gabardina color tabaco y su pantalón oscuro

rematado por unos brillantes zapatos de caoba y piel curtida. Y aquel no podía ser otro que Humphrey

Bogart o mejor dicho : su estereotipo nostalgico. Capaz de inquietar solamente con aplastar cubitos de

hielo con sus dientes a la barra de un bar decorado con impecables tonos años treinta. Al pobre Grouch

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Unos insistentes pitidos de timbre forzaron a Groucho a abrir los ojos. Se vio ante su sorpresa tirado

en el suelo, con el volumen de Bogart medio abierto a la altura de su mano derecha. El timbre siguió

insistiendo. Se levanto con un leve dolor en la nuca por haberse caido de espaldas y se frotó los ojos.

Repentinamente se sobresaltó y se llevó las manos al pecho; todo estába perfecto, ni sangre, ni plomo,

ni nada. -¡Grouchoooo, que se que estás ahí ! -. Respiró aliviado, era su tía Enriqueta.  ( ... )Pasaron

un par de días y Bogart no volvió. Ante su sorpresa , Groucho se vió cortejando a Graciela para

pedirla salir. Esta aceptó encantada y su flirteo le sirvió como excusa para no dejarse ver muy amenudo

por su casa. Enriqueta se aburría espantosamente en la solitaria casa de Groucho sin nadie a quien poder

dar la brasa sobre el culebron brasileño de la sobremesa. Hiperactiva como era , no encontró mayor

ocupación que ponerse a leer el libro de Humphrey Bogart que su sobrino había dejado sobre la mesilla

del té. Así mató unas cuantas horas hasta que empezaron a llamar insistentemente a la puerta con golpes

secos e intimidatorios. Enriqueta pensó por unos instantes que sería la vecina del quinto con sus

paranoias de sobrepeso. Finalmente se levantó y se dirigió a abrir la puerta. Deslizó el cerrojo y la

entreabrió para ver quien era. Y ahí estába Bogart... - Hola muñeca -. Dijo en un susurro.  

 

Si volvieras....

viernes, 14 de enero del 2011 a las 20:25
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Si volvieras....

SI VOLVIERAS…..

Te adentraste en mi vida,
con la fuerza de huracán,
inexorable, desmedida,
en tus hechuras que van
de sevicias decididas,
que memorarlas miedo dan,

Sortearte ha sido duro,
por temosa en tú manera,
mas... mi voluntad pudo y juro,
que si a mi un día volvieras,
con mis manos te trituro,
para ser parte de la tierra,

Ya no me asustas dolencia,
por que valiente he nacido,
al heredar yo la esencia,
de mis ancestros queridos,
por ser dueños de herencia,
de idos tiempos manidos,

De Galicia sin clarencia,
de umbría abastecidos,
donde la suma paciencia,
era sus bellos vestidos,
y precisas anuencias,
para mantener los hijos,

El honor con su esencia,
se veía hecho añicos,
tribulaciones, afluencia
de momentos compungidos,
se veían en acrecencia,
en cuerpos de campesinos,

Gente garrida y duenda ,
que dieron a Galicia mimos,
y ciernes de su esencia,
quedando en mi sangre vestigios
por si volvieses dolencia ,
a mi vida en torbellinos,

Ana Arias Saavedra

 

Vida por vivir

viernes, 14 de enero del 2011 a las 20:13
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Vida por vivir

VIDA POR VIVIR

Permíteme que vaia asida da túa man,
sentindo a caloriña da túa na miña,
que cabo ti me sinta a muller amada,
a soidade non me cause inquedanzas,
entusiasmada traspase a súa soleira,
núa de farrapos dos fiaños da umbría,

Permíteme , que faga uso do meu albedrío,
liberando ó meu corazón de temores,
asulagando miña mente, na nostalxia do tempo
vivido, na brevedade dun suspiro,
primaveras que non foron , férrea vontade
decaída , pegadas que agora abrollan,
evocando horas errantes, cara ó error,

Permíteme, sobor do teu ombreiro miñas bágoas
pouse, por pérdida de amenceres
en peregrinos, camiñando ignorados
cara nosoutros, quedando seus halos prendidos
nas ondas do vento, arrolando ao tempo
balorecido, no meu corazón mailo teu,

Permíteme , que senlleira expanda ao ar os feitos
que abriron greta nas miñas entrañas
as palabras da túa alma , en xentío
doce contento, na intimidade senlleiro, agredoce,
baldío de tenrura, que flue sen ser pegada,
sen bicos que ánimos ruben, gatuñando ao cume
do amor, onde pervive a seres bebido,
no caudal de almo amor perdurando,

Permíteme, que polo meu sendeiro vaia,
asida do nimbo do presente e futuro,
evitando ser cativa, nunha pirueta
do sino pertinaz, achando meu equilibrio propio,
tan necesario á miña mente atribulada,
coma para meu desazado corpo,

Permíteme , que non se me fenezan
as miñas ansias pola vida, na súa plenitude,
dada xa por perdida, de socato revivida,
para alcanzar o mínimo da súa luz,
e camiñar con despexo pola vereda
onde o azar bendado me aborde,
apreixándome da súa man tibia,

Permíteme , que debuxe un sorriso,
halado dos tempos da miña xuventude,
e no resío das áxidas mestas tebras,
tristezas borre , enchéndome de quietude,
onde as quimeras me sexan certeiras,
neste meu peregrinar pola vida,
na procura da dita, aínda por vivir,
ANA ARIAS SAAVEDRA

 

Reina de las rosas

viernes, 14 de enero del 2011 a las 19:36
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Reina de las rosas

REINA DE LAS ROSAS

 

A las tres de la madrugada  ,

los trinos de un pájaro hendió,

la paz del silencio que reinaba ,

en dos magnánimos corazones ,

añorados por el mío en inefables temores,

sensaciones que  mi alma,

las sentía como jirones,

 

Pajarito mensajero,

chiquitito atribulado,

surcó las tinieblas del  cielo,

a la quietud rasgando,

en arrojo de su vuelo,

y en la rama encaramado.

 

No cesaba por inquieto,

irreverente piando,

quebrando lisuras del silencio,

impetuoso alertando,

del averno baldío de duelo.

 

Cesan los trinos, y la noche

ábrese en  luz demoledora,

la sevicia en su derroche,

hecha lumbre devastadora,

todo embebe , desmesurada come,

agillotinando la paz, la calma llora.

 

 

Dos cuerpos le hacen frente,

sin temor a ser engullidos,

aflora el filial amor latente,

reciproco amor fundido,

que viendo la muerte no sienten,

sus cuerpos de tersura baldíos,

aunados en disuadir candentes,

horas que discurren impías,

llevándose sus pieles deferentes.

 

Unidos en el magno esfuerzo,

la voluntad se acrecenta,

encarnecidas llagas, color negro,

res la sevicia los  amedrenta,

ni el crepitar inquietando al  eco,

ni llamas enhestadas en braveza.

 

Discurren minutos y horas,

en medio de la  gran llamarada,

surge la reina de las rosas,

verdeciente en su beldad,

de su in albis alma candorosa.

 

Que sabiéndose quemada,

su deseo no es otra cosa,

que dar su vida por la amada,

a la suya siempre sosia.

 

La sevicia ya se adueña,

propietaria es del territorio,

en crepuscular lóbregas  tinieblas,

insufladas en dogma del agobio,

no hay sollozos, si  prestas maneras,

de amor filial sin condiciones.

 

Crepitan candentes los bienes,

desgarrando sus pieles, y carnes,

no hay tiempo para preces,

mirada al cielo por socaire,

y mi cuerpo que no duerme,

siente inefable desaire,

aguardando que mis dos seres lleguen

a desarrollar nuestros planes.

 

La reina de las rosas,

calcinado ya  su jardín,

heridas sus bellas hojas,

en sentido amor sin fin,

a su padre en hospital aloja,

y a su madre con sutileza dice

que la madrugada viene mora,

la hilaridad alcanzó su  fin.

 

Mas... ella no se desmorona,

yergue el tallo, su tesón y  fortaleza,

lidera en fragancia de  rosa,

con su sabia el jardín renueva,

expandiéndose olorosa,

en pos de urdimbre de  era.

donde la resignación retoma,

                                                                                            la serenidad por bandera.

 

                                                                                         ANA ARIAS SAAVEDRA

Tormento

viernes, 14 de enero del 2011 a las 19:26
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Tormento

TORMENTO

 

   En las entrañas recónditas de la tierra,

yo te quisiera, disoluta pena.

Perniciosa, danzando por mi sangre,

insulsa en la dicha ansiada,

la voluntad me la disgregas sin duelo,

en la afrenta disuasión es férvida,

pertinaz reto por tu degüello

al no ver diseccionada en mi vida

por dolida en desconsuelo

entre las fauces de tu breñoso suelo

.

Estrujarte es ansia perdida,

de un tiempo que no me pertenece,

dueño de él LA MANO DIVINA

y del sino que te insuflase sentimientos,

disuadiéndote te alejas de mi alma

por derroteros en tu detrimento,

y tu veneno vierta densas mieles,

bramido de vientote sea memento

 

Sofión de mi corazón la corona,

mi persona en huestes del vergel,

en flor florida, en donoso contento,

liberada de ti tu hiel,

que en temosía me lleva a la sima

en alborozos danzantes,

pena de inexorable momento.

 

ANA ARIAS SAAVEDRA

 

Noche en mi alma

viernes, 14 de enero del 2011 a las 19:20
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Noche en mi alma

NOCHE EN MI ALMA

 

Despuntando la luz del día

he visto a la muerte llorar,

trocarse de brava a eximia

al arrepiada me hallar

ante su supremacía.

 

La ví vestida de blanco

con su guadaña plateada,

afilada rutilando,

a ser hechura acertada

dejando el aire enlutado.

 

He visto que me miraba

en llanto compadecida,

cómo impotente rogaba

halos de albor de la vida,

a la luz que se apagaba

por el ido tiempo luida.

 

   Amada cual rosa ama

la lágrima derramada,

dándole relente y brama

a lozanía mustiada.

 

He visto a la muerte llorar,

recular ante mi mirada,

su albura en negra trocar,

temosa en adiada alborada

y a mi corazón enlutar.

ANA ARIAS SAAVEDRA

Kinski / Herzog :

viernes, 14 de enero del 2011 a las 16:02
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Kinski / Herzog :

Por Osvaldo Roca .

 

Hamburgo. Los espectadores se pegan por mí, incluso corre la sangre. Cinco coches patrulla rodean el teatro Ann

Besenbinderhof. Detrás del telón, el organizador, Collin,  se pone a suplicarme. -No le sepa mal que la gente se

pegue por mí, hombre -le digo riendo-. Ni siquiera Cristo tenía a todo el mundo a su favor.

                                                                                                      KLAUS KINSKI  - YO NECESITO AMOR.  

 

Desagradable, mujeriego, amante de los insultos y desprecios, enajenado, cuerdo demencial, estrella del subproducto,

egomaniaco insoportable, poeta de la desesperación, individualista radical, cabrón con delirios de grandeza, putero,

degenerado, melancólico, tierno, violento, dulce, solidario, despota, afectuoso, sádico, oportunista, traicionero, leal,

falócrata, afeminado, cruel, tolerante, racista, mestízo, único... ¿Pero quien era Klaust Kinski salvo un actor de serie B

que malgastaba su talento en productos o subproductos de segunda o tercera categoría?. Rodajes falsamente exóticos en

el culo del mundo, condiciones de seguridad y salud deplorables, sueldos de mierda, horarios y jornadas de rodaje inhu-

manos, contratos inexistentes y productores estafa, sueldos sin cobrar y películas que no existen...etc. Y en medio de

todo eso un huracán de séxo; sobredosis de séxo en estádo de casi drogadiccción, shock o hipnosis lasciva. Orgasmos

sin afecto, amantes desechadas como una compresa sangrante, lujuria efímera y precoz. Mujer entendida como una

cavidad vaginal para chupar y penetrar, follar hasta la extenuación y dejar atrás sin culpa ni remordimiento. Matrimo-

nios de usar y tirar, infidelidades constantes, mujeres de todas las razas y culturas, y el séxo entendido como una adic-

ción incontrolable que se consume hasta reventar. Kinski era antisocial por naturaleza. Germano de orígen polaco que

aborrecía sobre todas las cosas la frialdad y el caracter autocensor y represivo de los teutones como su obediencia ciega

a los poderes gubernamentáles, su sumusión a valores como el trabajo extenuante a modo de tradición esclavista, la

limpieza fanatizada, el rechazo a los placeres carnales y culinarios o el desprecio a todo sujeto o grúpo que se distinga

de la mediocridad reinante y generalizada. Kinski era demasiado caliente, demasiado latino y pasional pese a su orígen

centro-europeo para vivir como un alemán anónimo, indistinguible de una masa que el consideraba robotizada y

sumisa en sus tradiciones inviolables. Niño al borde de la miseria en el Berlin de Hitler, soldado forzoso apenas alcanzó

la adolescencia, desertor convencido y recluso en un campo de prisioneros escocés.  A la vuelta al hogar su madre ha

fallecido, sus hermanos (de ambos séxos) apenas tienen medios para subsistir y el própio Kinski contesta en un impro-

visado interrogatorio -¡actor!. Sea una desesperada forma de subsistir o una vocación inconsciente, con la llegada de

Kinski al panorama interpretativo se avecina se avecina un talento casi virgen que despliega una fuerza hasta ese mo-

mento impensable en un interprete centroeuropeo. Hay en ese actor rubio y de mirada penetrante una energía que tras-

pasa la pantalla, un individuo que atrae hacia sí todas las miradas con pasmosa facilidad. El roba planos más contunden-

te que había aparecido hasta ese momento en las pantallas germanas. Pasan los 50, llegan los 60 y eclosiona el cine de

género italiano y el celebérrimo spaguetti-western. Kinski se siente en italia como en casa (o mejor), acepta todo lo que

le ofrecen y trabaja con Sergio Leone y un largo etc de realizadores de toda indole, del más talentoso al más inoperante.

Spaguetti de primera, segunda, tercera y cuarta categoría: sueldos de saldo, técnicos y artistas explotados, horarios

inhumanos, caos de lenguas y culturas en medio del infierno de las coproducciones. Directores impresentables con

repugnantes aires de grandeza cuando no son histéricos que solo saben gritar, repartos de saldo tanto de veteranos como

de antíguos profesionales en decadencia, “stars” de pacotilla que son pasto del olvido, el purgatorio de la actividad pre-

coz de los rodajes Almerienses con ranchos insalubles y accidentes constantes y en ocasiones mortales. Peores eran las

condiciones del cine de acción Filipino (con multitud de muertos) o de los más bajos engendros made in Hong-Kong,

pero no hay que dulcificar la realidad de los rodajes en Almería. Mientras tanto Kinski rechaza papeles de prestigio y

personajes de verdad a manos de auténticos creadores a los que ignora voluntáriamente: Arthur Penn, Federico Fellini

(a quien despreció de forma brutal), Luchino Visconti, Pasolini, Ken Russell, Lilliana Cavani y hasta se negó a ser el

villano de “En busca del arca perdida” a las ordenes de Spielberg. Rodó casi 300 películas y rechazó más de 2000. Un

desperdicio, dirían algunos.

 

Enumerar y describir con detalle todas las vejaciones y malos tragos que nos hizo pasar en la selva -el cretinismo total

de Herzog, su desvergüenza, su desfachatez, su brutalidad, su estupidez, su megalomanía y su falta de talento- , así

como las consecuencias de todo ello, resultaría verdaderamente vomitivo,  y sería una imperdonable pérdida de tiempo

y energías. Es el mísmo montón de basura podrida de diez años atrás, aunque aún más imbecil, descerebrado, paralíti-

co y criminal.                                                                                         KLAUS KINSKI -YO NECESITO AMOR-.

 

Pero hay siempre una excepción a la regla y Kinski encontró a un tipo tan inclasificable como él, de caracter contrario

al suyo; aparentemente afable y calmado, con una pose de intelectual y otra de presunto “genio” , que atrae a partes

iguales su interés y su desprecio: WERNER HERZOG. Alemán de orígen polaco como Kinski, de ascendencia judía,

(Kinski tenía fama de antisemita) artista y creador con una vena megalómana que solo podría dirigir como un exorcismo

emocional, lo que arranca del interior de una mirada perturbadora en las formas puras de la naturaleza. Cineasta de culto

en la década de los 70 entre los intelectuales de izquierdas que hizo aquí estragos entre el público de las salas de arte y

ensayo y la presunta juventud “progresista” de la época por su condición de cineasta a contracorriente, insólito y original

para la época y más hoy en día en el codificado y convencional cine presente, Herzog es un autor de culto entre sus cole-

gas. Realizadores como David Linch, Abel Ferrara, Harmony Korine o Alex Cox le recuerdan y agradecen las influencias

que ejerció sobre ellos. Ian Curtis, cantante y lider de los “JOY DIVISION” , banda clave del movimiento punk-rock de

los llamados “siniestros” (THE CURE , BAUHAUS, THE DAMMED, THE MISSION, NINA HAGEN), se ahorcó tras

el divorcio de su mujer y  tras haber visionado un pase televisivo de “WOYZECK”, obra clave del duo Kinski/Herzog ;

el resto de los componentes de la banda formarían por su cuenta “NEW ORDER”. Herzog es el director ecologista por

cita ineludible, amante como Kinski de la naturaleza en su estado más inviolable a la que intenta sacar imágenes puras,

virgenes en toda su inabarcable grandiosidad, corrompida por el imparable avance de la civilización y el turismo indis-

criminado según Herzog, enemigo declarado de los viajes organizados y la rutina de las guías turisticas al por mayor.

 

Kinski era una de las desatadas fuerzas de la naturaleza. El problema de Kinski es que estába loco. Mejor dicho, era

un maniaco.                                                                                 WERNER HERZOG -MI ENEMIGO INTIMO-

 

En sus imprescindibles memorias: YO NECESITO AMOR (Ed· Tusquets) Kinski ladra y vomita hacia Herzog toda

clase de juegos de palabras despreciativos con un ingenio tan brillante que acaba despertando un humor totalmente

imvoluntario que hace de su lectura un goce constante para espíritus morbosos. Le desea mil veces la muerte y se llega

a temer que culmine sus más bajos instintos homicidas sobre el cineasta. Pero cada vez que Herzog reclama y solicita

la presencia de Kinski, este, por alguna razón desconocida (ya que núnca se molestó en dar explicaciones al respecto)

acude a la llamada sin dudarlo. Ya que es de púra lógica reflexiaonar que un sujeto que afirmase aborrecer a otro

individuo, hasta límites casi asesinos, tuviese con él una relación de estrecha y (porqué no) intima colaboración. Se

huele a kilómetros que Kinski no dice exactamente la verdad en su relación con Herzog, y es posible que éste viera

realmente en Herzog una personalidad tan indomable como la suya (en terminos más artísticos e intelectuales que de

presencia o personalidad en el trato físico). Si es cierto eso que se suele decir que el amor y el odio parten de la misma

emoción, entonces la relación de Kinski y Herzog es el amor mutuo de dos hombres encubierto tras una capa de ira y

desprecio. La necesidad de amor (físico) de Kinski es similar a la obsesión de Herzog en la busqueda de unas imágenes

púras, únicas para la retina de su creciente número de admiradores (hablo de finales de los 70). La leyenda negra del

mítico en su constante intimar con el desastre, rodaje de AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS (72), en el que se veía a

Herzog apuntando con un fusil Winchester a su estrella protagonista, se revela tan calenturienta como los relatos a

propósito de los caníbales de los Andes en VIVEN.

 

Con toda la armadura puesta, me caigo en un charco pantanoso; intento liberar mi cuerpo del fango, pero me hundo

cada vez más. Grito, inflamado de furia ciega:

- ¡Yo me largo! ¡aunque tenga que remar hasta el océano atlántico!.

- Si te largas, acabo contigo -dice ese calzonazos de Herzog, con cara de susto debido al riesgo que está corriendo.

- ¿Como vas a acabar conmigo, bocazas? -le pregunto, con la esperanza de que me ataque y así pueda matarlo en

defensa propia.

- Te voy a disparar -balbucea como un paralítico con el cerebro reblandecido. -Ocho balas para tí, y la úlima para mí.

                                                                                                             KLAUS KINSKI -YO NECESITO AMOR-

 

En realidad Kinski estalló harto de percances y constantes accidentes enfundado en su armadura de Aguirre y amenazó

a Herzog con abandonar el rodaje en la selva peruana dadas las deplorables condiciones sanitarias y alimentícias. Tras

un intercambio de insultos y amenazas, Herzog desesperado ante la idea de echar a perder su película, amenaza a Kinski

con abrir fuego sobre él. De hecho más conflictiva se reveló FITZCARRALDO (82) diez años después en la mísma selva

peruana. Herzog recurrió a Kinski tras las desastrosas pruebas con Jason Robards y Mick Jagger (que calificó a Herzog

de loco) en un rodaje denunciado por Admistía Internacional bajo la acusación de provocar la muerte de varios nativos

amazónicos durante la secuencia de la caida del barco por una colina. Al extremo de que al finalizar el rodaje, los nativos

llegaron al límite de proponerle a Herzog asesinar a Kinski, hartos del caracter demagógico del actor y del trato despreci-

ativo a que los sometía. No mejor fue el rodaje en Africa de COBRA VERDE (87), donde la figuración femenina que inter-

pretaba al ejercito de amazonas se levantó (literalmente) en armas ante los retrasos en el pago de la figuración. Dicen que

Herzog recibió una samanta de hostias a pesar de estar rodeado de un nutrido grúpo de karatekas y que Kinski pasó más

miedo de lo habitual. Posiblemente entre Kinski y Herzog hubiese una amistad hecha de sinceridad y respeto mutuo de la

que ambos se beneficiaban: Kinski encontraba por fín personajes a la altura real de su talento y Herzog tenía al actor per-

fecto para plasmar su universo interior de forma vesosimil y tan imprescindible como la música de POPOL VUH. Pero

Kinski evitó atarse a cualquier cosa, a nivel físico y afectivo, incluso a lo que más quería. Despreció inconscientemente a

sus dos hijas: Pola  y la popularísima Nastassia a las que apenas vió y mantuvo contacto. Puso “cuernos de arce” a sus

tres esposas con incontables amantes y solo desplegó un afecto y totalmente desproporcionado a su hijo pequeño Nanhoi,

del que no ha vuelto a saberse nada tras la muerte de su progenitor en 1991. Pero a quien realmente dejó huerfano de

talento fue a Herzog, que incapaz de volver a recuperar la magia y carisma de su actor fetiche, se volcó en el documental

y en la ópera. Werner Herzog teme haber perdido la inspiración que Kinski le ofrecía con su presencia y le hizo un último

tributo en el documental “MI ENEMIGO INTIMO” (1999), donde puso en evidencia lo mucho que lo echaba de menos y

la perdida de rumbo que dió su carrera desde entonces. Problemas aberrantes en los rodajes; hambre, epidemias y acciden-

tes en AGUIRRE. Ataques de nervios y locura en WOYZECK (78). Aislamiento en NOSFERATU, VAMPIRO DE LA

NOCHE (79); aportación de Herzog a esa escasa lista de magistrales re-makes capaces de añadir originalidad al modelo

clásico, como LA COSA de John Carpenter, LA MOSCA de David Cronenberg o EL CABO DEL MIEDO de Martin

Scorsese. FITZCARRALDO (82) y los problemas antes mencionados, y COBRA VERDE (87). En cuyo final de rodaje

Kinski le ofreció a Herzog la dirección de la única película en la que debutaría el actor como realizador. La producción

italiana “PAGANINI” (89), injustamente inedita en españa (con la basura que se estrena) y que no tengo el placer de haber

visto.  Kinski le confesó a Herzog durante el rodaje de FITZCARRALDO: -ME HUNDO CONTÍGO. -Declaración casi de

amor en una relación de compromiso y puro odio entre actor y director como ha habido otras igualmente célebres: Ed Harris

y James Cameron en ABYSS,  Bjork y Lars Von Trier en BALIANDO EN LA OSCURIDAD, Kirk Douglas y Stanley

Kubrick en SPARTACO, Harrison Ford y Ridley Scott en BLADE RUNNER , Val Kilmer y John Frankenheimer en LA

ISLA DEL DOCTOR MOREAU, Katherine Helmond y Terry Gilliam en BRAZIL, Michael Douglas y Paul Verhoeven en

INSTINTO BASICO, Antoine de la Morte y José Moral en ESTIGMAS, ETC, ETC, ETC...  Egos enfrentados, egos en ebullición, pero nada comparado a la mítica de Kinski/Herzog. La furia del actor alemán, capaz de golpear realmente a un compañero de reparto para incrementar el realismo de la escena o para terminar de golpe la jornada, cuando no estába solamente interesado en la carnaza femenina que pululaba por el rodaje y sobretodo, el cheque de final de rodaje, su principal obsesión antes de empalmar con otro rodaje y así sucesivamente hasta que su cuerpo quebró y no pudo más. Incapaz de seguir soportando los excesos de un alma de por sí exce-

siva, indomable y fiel a sí misma hasta el final. Ahora Herzog está solo en su busqueda de la pureza visual de las imágenes,

quizá ya perdida para siempre tras la fallida GRITO DE PIEDRA (92) y su reciente regreso a la ficción con INVENCIBLE

(2002). Quedan las imágenes documentales de MI ENEMIGO INTIMO donde ambos se reencuentran emocionados en el

festival de Telluride como testimonio de que todo lo expresado texto atrás es rigurosamente cierto. El director ha perdido a

su musa y su sombra planea inolvidable y melancólica sobre la memoria y la nostalgia

Sobre el blog

LA POESÍA  NUESTRA DE CADA DÍA

PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN  LITERARIA AUDIOVISUAL: POESÍA DEL MEDITERRÁNEO- VALENCIA-

LICENCIADO EN FILOSOFÍA

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